Todo esto empezó con
un vestido que no existía
Nos llamamos María y Carmen, y somos madre e hija. Yo estudié tecnología y diseño textil en Terrassa, y pasé cuatro años analizando tejidos para marcas que fabricaban rápido y barato: sabía qué tela retiene el calor, cuál se pega a la piel y cuál marca una mancha de sudor a los diez minutos, pero no sabía para qué servía de verdad ese conocimiento hasta que mi madre dejó de salir de casa.
"Hasta el vestido que más te gusta, cambia, y eso duele" - Carmen H.
Fue un julio, mi madre, Carmen llevaba tres semanas sin moverse del salón, con el mando del aire en la mano y el sofá girado hacia el aparato; había llegado a comprarse un aire portátil por internet para no pasar calor en ninguna habitación de la casa, y ninguna prenda del armario la ayudaba: todo lo que tenía se pegaba, marcaba o le sentaba como si tuviera que pedir disculpas por estar ahí. No era un capricho ni un mal día, era su cuerpo cambiando, y la ropa sin enterarse.
Así que hicimos lo que sabíamos hacer cada una, yo elegí un tejido que no sumara calor y se pudiera abrir por delante sin sacárselo por la cabeza. Ella decidió cómo tenía que caer y sentarle para volver a mirarse al espejo con ganas, no solo para estar fresca. El primer vestido de Ikon salió entre las dos, en la mesa del comedor.
Mi madre se lo puso para salir con las de pilates. Volvió tarde, cosa que no pasaba desde hacía meses, y dijo algo que no esperábamos: que se había visto guapa. No cómoda, guapa. Esa es la parte que nadie cuenta: cuando el cuerpo te da guerra todo el día, dejas de arreglarte, dejas de mirarte, y acabas vistiéndote para pasar desapercibida. A la semana llamó Puri. Luego Merche. Luego una vecina a la que mi madre no había visto en años. Hoy Ikon ya no cabe en la mesa del comedor, pero seguimos siendo dos: una elige la tela, la otra decide si de verdad serviría. Y cada prenda que entra en el catálogo pasa por la misma pregunta que aquel julio: ¿esto le habría servido a la Carmen del pasado?
"La moda es efímera.
El estilo es tuyo."
Una boutique familiar pequeña,
con una idea muy concreta
Elegimos por cómo se comporta
Antes que por cómo queda en la foto. Que transpire, que no marque la humedad y que no apriete cuando el cuerpo cambia.
Cómoda no es lo contrario de guapa
Estar fresca no debería costarte parecer que has tirado la toalla. Se puede ir cómoda y salir con ganas de que te miren.
Que la ropa no sea la excusa
Muchos planes se caen antes de salir de casa, en el «no tengo nada que ponerme». Ese es el eslabón que intentamos romper.
Detrás de Ikon estoy yo
No hay equipo de diseño ni departamento de atención al cliente. Elijo yo los tejidos, contesto yo los correos y reviso yo los pedidos antes de que salgan. Si escribes a Ikon, te contesto yo.
Tecnología y diseño textil, Terrassa. Elijo personalmente cada tejido del catálogo.
Fabricado para mujeres reales
Para las que tienen calor, para las que ya no se reconocen en su armario y para las que llevan meses diciendo que no a planes que sí les apetecían. Empiezas por una prenda, vuelves a salir el sábado.